Es la base de los tratamientos actuales y es la más utilizada. Consiste en la generación de embriones fuera del cuerpo femenino. Hay que obtener un número de ovocitos suficiente para fecundarlos en el laboratorio. Para conseguirlo, se utiliza medicación inyectada y controles ecográficos, con el fin de valorar el tamaño de los folículos y ver el momento adecuado de la punción.

La punción folicular es un proceso breve, realizado bajo sedación y que no requiere hospitalización, en el que recuperamos los líquidos foliculares donde se encuentran los ovocitos con ayuda de la imagen ecográfica. En este momento los líquidos foliculares pasan al laboratorio de FIV, donde los ovocitos son recuperados y puestos en cultivo. 

Una vez que tenemos los ovocitos, y el varón ha obtenido la muestra de semen y  ha sido procesada para poder trabajar con los espermatozoides móviles progresivos, tenemos dos técnicas básicas de fecundación in vitro:

1-FIV CONVENCIONAL:

Son los espermatozoides los que fecundarán por si mismos a los ovocitos al ponerlos en contacto en una placa con medio de cultivo. Para realizar la técnica con las máximas garantías debemos contar con una muestra de semen con unas condiciones mínimas de concentración, movilidad y morfología espermática, así como una edad materna no superior a 39 años.

2-MICROINYECCIÓN INTRACITOPLASMÁTICA DE ESPERMATOZOIDES (ICSI):

 En este caso es el embriólogo, ayudado por un sistema de micromanipulación, el que inyecta un espermatozoide previamente seleccionado dentro de cada uno de los ovocitos obtenidos. En este caso podemos realizar la técnica con muestras de semen límites en cuanto a parámetros seminales. 


Trascurridas 16-18 horas de la inseminación, se valora si los ovocitos están fecundados. El desarrollo embrionario es controlado a partir de este momento para poder hacer una mejor selección y clasificación de los embriones con mayor potencial implantatorio.

El siguiente paso tras seleccionar el/los embriones a transferir es depositar los mismos en el útero mediante una cánula guiada ecográficamente. En caso de existir embriones sobrantes se procede a su criopreservación mediante la técnica de vitrificación. En el caso de enfermedades genéticas puede ser estudiado el embrión mediante diagnóstico genético preimplantacional.

La transferencia del embrión se realiza dentro del útero materno previa selección de los mismos y suele ser de uno o dos embriones. El número máximo que contempla la ley son 3. Este proceso no es doloroso y se realiza mediante una cánula de transferencia. Los embriones sobrantes se vitrifican mediante una técnica de congelación rápida para su posterior utilización. Dentro de esta técnica pueden ser utilizados espermatozoides del epididimo o mediante la realización de biopsia de testículo en el caso que en el eyaculado no existan espermatozoides. En el caso de enfermedades genéticas puede ser estudiado el embrión mediante diagnóstico genético preimplantacional.

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