En las últimas décadas, numerosos estudios han confirmado una tendencia preocupante: la calidad del esperma en los hombres ha disminuido de forma constante en todo el mundo. No se trata de una simple percepción, sino de un fenómeno respaldado por la ciencia. Pero, ¿a qué se debe esta caída en la fertilidad masculina? Las causas son múltiples y complejas, involucrando desde hábitos personales hasta factores ambientales y sociales.
1. Cambios en el estilo de vida
Uno de los factores más directos es el cambio en nuestros hábitos cotidianos:
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Dieta poco saludable: El consumo elevado de alimentos ultraprocesados, grasas trans, azúcares refinados y la deficiencia de nutrientes esenciales como zinc, selenio y antioxidantes afecta la producción de esperma.
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Obesidad: El exceso de grasa corporal altera las hormonas sexuales masculinas, lo que puede reducir tanto la cantidad como la movilidad de los espermatozoides.
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Estrés crónico: El estrés psicológico interfiere con el equilibrio hormonal y puede afectar negativamente la producción de esperma.
2. Contaminación y exposición a tóxicos
El entorno moderno está lleno de sustancias químicas que interfieren con el sistema endocrino, también conocidas como disruptores hormonales:
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Pesticidas, plásticos y ftalatos: Presentes en envases, cosméticos y productos industriales, estas sustancias pueden afectar la calidad del semen y dañar el ADN espermático.
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Contaminación del aire: Algunos estudios han relacionado la exposición a partículas finas con una menor concentración y movilidad de espermatozoides.
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Radiación de dispositivos electrónicos: Aunque la evidencia no es concluyente, el uso prolongado de laptops sobre el regazo o llevar el móvil en el bolsillo puede elevar la temperatura testicular y afectar la espermatogénesis.
3. Factores médicos y farmacológicos
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Uso de esteroides anabólicos: Algunos hombres que buscan aumentar masa muscular recurren a esteroides, los cuales pueden suprimir la producción natural de testosterona y esperma.
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Tratamientos médicos: Quimioterapia, radioterapia y algunos medicamentos como antidepresivos o bloqueadores de canales de calcio pueden disminuir la fertilidad.
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Enfermedades crónicas: Diabetes, hipertensión y problemas hormonales también se han asociado con una menor calidad espermática.
4. Edad paterna avanzada
Aunque la fertilidad masculina no tiene un límite tan definido como la femenina, la edad sí influye. A partir de los 40 años, la concentración y movilidad espermática pueden disminuir, y también aumentan los riesgos de mutaciones genéticas.
5. Falta de actividad física (o exceso de ejercicio)
El sedentarismo reduce la producción de testosterona y afecta la circulación sanguínea hacia los órganos reproductivos. Por otro lado, el exceso de ejercicio intenso (como en algunos atletas) puede generar estrés oxidativo, que también daña el esperma.
¿Qué se puede hacer?
La buena noticia es que muchos de estos factores son modificables. Adoptar un estilo de vida más saludable, evitar tóxicos, reducir el estrés y realizar controles médicos periódicos puede mejorar notablemente la salud reproductiva.
En un contexto en el que la fertilidad masculina se encuentra en declive, es fundamental hablar del tema sin tabúes y promover la educación en salud reproductiva desde una edad temprana.