Si estás en un tratamiento de fertilidad como FIV (fecundación in vitro) o inseminación artificial, es muy probable que escuches una frase que genera ilusión… y también muchos nervios: “la beta”.
Pero, ¿qué significa exactamente? ¿Por qué es tan importante? En este artículo te explico de forma clara qué es la beta, cuándo se hace y cómo interpretar los resultados.
¿Qué es la beta (β-hCG)?
En reproducción asistida, la “beta” se refiere a la hormona β-hCG (beta hCG), abreviatura de gonadotropina coriónica humana.
Esta hormona es producida por el embrión una vez que se implanta en el útero, y luego por la placenta. Por eso, medirla en sangre es una forma muy fiable de confirmar si existe embarazo.
¿Para qué sirve la beta en tratamientos de fertilidad?
La prueba de beta sirve principalmente para:
Confirmar embarazo tras una transferencia embrionaria o inseminación
Detectar si hubo implantación
Evaluar si los niveles suben de forma adecuada en los primeros días
Controlar la evolución inicial del embarazo
En resumen: es la prueba más importante tras el tratamiento porque confirma si el proceso ha tenido éxito.
¿Cuándo se hace la prueba de beta?
Normalmente se realiza mediante un análisis de sangre entre:
📌 10 y 14 días después de la transferencia embrionaria (o inseminación)
El momento exacto puede variar según el tipo de tratamiento y el día del embrión transferido (día 3 o blastocisto día 5).
¿Por qué se recomienda en sangre y no test de orina?
Aunque los test de embarazo de farmacia pueden detectar hCG, en reproducción asistida se prefiere la beta en sangre porque:
Es más precisa
Detecta niveles más bajos
Permite saber un valor numérico exacto
Ayuda a controlar la evolución en repeticiones posteriores
Además, en algunos tratamientos se utiliza medicación que puede alterar los resultados si se hace demasiado pronto.
¿Cómo interpretar el resultado de la beta?
Lo más importante es entender que no solo importa el número, sino su evolución.
Generalmente:
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Beta negativa: no hay embarazo (o se midió demasiado pronto)
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Beta positiva: hubo implantación y se confirma embarazo
Aun así, cada clínica puede manejar rangos distintos. Por eso, lo ideal es siempre interpretarlo con tu especialista.
¿Qué pasa después de una beta positiva?
Tras una beta positiva, lo habitual es:
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Repetir beta a las 48 horas
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Comprobar que la hormona sube adecuadamente
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Programar la primera ecografía alrededor de la semana 6-7
En esta ecografía se busca ver:
Saco gestacional
Latido embrionario (si corresponde por semanas)
La famosa “betaespera”: emoción y ansiedad
La espera hasta el día de la beta se conoce como betaespera, y es una de las etapas más intensas emocionalmente.
Es totalmente normal sentir:
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nervios
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esperanza
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miedo
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ansiedad
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tristeza o irritabilidad
Consejo importante: apóyate en tu red de confianza, evita compararte con otras experiencias y recuerda que cada caso es distinto.

