Causas genéticas y cromosómicas
Las anomalías cromosómicas del embrión, conocidas como aneuploidías, son la causa número uno de aborto temprano, estando presentes en el 50-60 % de las pérdidas del primer trimestre. Además, entre un 3 y un 5 % de las parejas con abortos recurrentes son portadoras de una translocación cromosómica equilibrada: sus cromosomas funcionan correctamente en su propio organismo, pero al combinarse pueden generar embriones con dotación genética desequilibrada.
En estos casos, el diagnóstico genético preimplantacional (DGP/PGT) permite analizar los embriones antes de la transferencia y seleccionar únicamente aquellos con una dotación cromosómica normal, lo que reduce drásticamente el riesgo de nueva pérdida.
Factores inmunológicos y trombofilias
El síndrome antifosfolípido (SAF) es responsable del 12-15 % de los abortos recurrentes. Se trata de una alteración autoinmune que favorece la formación de microtrombos en los vasos placentarios, comprometiendo el aporte de sangre y nutrientes al embrión. Junto al SAF, las trombofilias hereditarias —como la mutación del Factor V Leiden o del gen de la protrombina— también aumentan el riesgo de pérdida gestacional al dificultar la correcta vascularización de la placenta.
Anomalías anatómicas del útero
Determinadas alteraciones en la estructura del útero pueden dificultar la implantación del embrión o impedir su desarrollo adecuado. Entre las más frecuentes se encuentran el útero septo o tabicado, los miomas submucosos, los pólipos endometriales, las sinequias (adherencias intrauterinas) y la incompetencia cervical. También merece especial atención el útero bicorne, una malformación congénita que puede afectar a la capacidad del útero para albergar el embarazo.
La buena noticia es que muchas de estas anomalías pueden corregirse mediante histeroscopia quirúrgica, un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza de forma ambulatoria, sin incisiones y con una recuperación muy rápida.
Alteraciones endocrinas y hormonales
El equilibrio hormonal es esencial para que el embarazo se desarrolle con normalidad. La insuficiencia de progesterona en la fase lútea, el síndrome de ovario poliquístico (SOP), las disfunciones tiroideas (tanto hipotiroidismo como hipertiroidismo), la diabetes, la hiperprolactinemia y la obesidad con resistencia a la insulina son factores que pueden interferir en la implantación y el mantenimiento del embarazo.
Factor masculino
El papel del varón en los abortos de repetición se ha infravalorado durante años, pero la evidencia científica actual es clara: una elevada fragmentación del ADN espermático puede comprometer el desarrollo embrionario temprano y provocar pérdidas gestacionales, incluso cuando el seminograma básico es normal. Este problema es especialmente frecuente a partir de los 45 años. Por eso, en nuestra clínica incluimos siempre el estudio ampliado del varón como parte imprescindible del diagnóstico.
Edad materna y paterna
La edad es uno de los factores más determinantes en la fertilidad y en el riesgo de aborto. A partir de los 35 años, la calidad ovocitaria disminuye de forma significativa, y a partir de los 40 años, más del 60 % de los embriones presentan anomalías cromosómicas. Esto no significa que la maternidad no sea posible a estas edades, pero sí que es fundamental contar con un tratamiento de fertilidad adaptado a esta realidad, que puede incluir técnicas como el DGP o la ovodonación cuando sea necesario.
Aborto de repetición sin causa aparente (idiopático)
Aproximadamente la mitad de los casos de abortos de repetición no presentan una causa identificable tras completar todo el estudio diagnóstico. Aunque pueda resultar frustrante, es importante saber que el pronóstico de estos casos es, paradójicamente, muy favorable: entre el 70 y el 75 % de las parejas con aborto de repetición idiopático consiguen un embarazo a término con un seguimiento cercano y, en muchos casos, con apoyo farmacológico empírico basado en progesterona natural.
Diagnóstico del aborto recurrente: pruebas necesarias
El primer paso para encontrar una solución es realizar un estudio completo de la mujer y, cuando proceda, del varón. En nuestra clínica aplicamos un protocolo diagnóstico integral que incluye las siguientes pruebas:
| Prueba |
¿Qué evalúa? |
¿Cuándo se indica? |
| Cariotipo de ambos miembros de la pareja |
Detecta translocaciones cromosómicas equilibradas u otras alteraciones estructurales |
Siempre, como parte del estudio básico |
| Perfil de trombofilias y anticuerpos antifosfolípidos |
Identifica alteraciones de la coagulación y el síndrome antifosfolípido |
Siempre, como parte del estudio básico |
| Estudio hormonal completo |
Evalúa tiroides, prolactina, progesterona, insulina, AMH y perfil androgénico |
Siempre, como parte del estudio básico |
| Histeroscopia diagnóstica y/o ecografía 3D |
Analiza la anatomía uterina: septos, miomas, pólipos, sinequias |
Siempre, para descartar anomalías uterinas |
| Seminograma con fragmentación de ADN espermático |
Valora la integridad del material genético del espermatozoide |
Siempre, como parte del estudio del varón |
| Biopsia endometrial y estudio de receptividad |
Evalúa la ventana de implantación y la calidad del endometrio |
Cuando se sospecha factor endometrial o tras fallos de implantación |
| Estudio inmunológico avanzado |
Analiza células NK uterinas, citoquinas y otros marcadores inmunitarios |
Cuando las pruebas básicas no explican las pérdidas |
Tratamiento del aborto de repetición
El tratamiento de los abortos de repetición depende directamente de la causa o causas identificadas en el estudio diagnóstico. En muchos casos, combinamos varias estrategias de forma simultánea para ofrecer las mejores garantías. A continuación explicamos las principales opciones terapéuticas.
Tratamiento de causas genéticas: DGP/PGT
Cuando el origen del aborto recurrente es genético o cromosómico, la técnica de elección es el diagnóstico genético preimplantacional. Este procedimiento se integra dentro de un ciclo de fecundación in vitro con ICSI (FIV-ICSI): tras la fecundación, se realiza una biopsia del embrión en estadio de blastocisto y se analiza su dotación cromosómica mediante secuenciación de nueva generación (NGS). Solo los embriones genéticamente normales se transfieren al útero. Esta técnica resulta especialmente relevante en mujeres mayores de 37-38 años, donde la incidencia de aneuploidías es más elevada.
Tratamiento de trombofilias y síndrome antifosfolípido
Cuando se diagnostica un síndrome antifosfolípido o una trombofilia, el tratamiento estándar consiste en la administración de aspirina a dosis baja (75-100 mg/día) combinada con heparina de bajo peso molecular. Esta pauta, respaldada con evidencia de Grado A por la SEF, mejora de forma significativa la tasa de nacidos vivos, al prevenir la formación de microtrombos en los vasos placentarios y asegurar un flujo sanguíneo adecuado al embrión en desarrollo.
Corrección quirúrgica de anomalías uterinas
Cuando el estudio revela una anomalía anatómica uterina corregible —como un septo, un mioma submucoso, un pólipo o sinequias—, el tratamiento indicado es la histeroscopia quirúrgica. Se trata de una intervención mínimamente invasiva, que se realiza a través de la vía vaginal sin incisiones abdominales. La recuperación es rápida y, en la mayoría de los casos, permite intentar un nuevo embarazo en pocas semanas.
Tratamiento endocrino y hormonal
El abordaje hormonal se personaliza en función de la alteración detectada. Puede incluir suplementación con progesterona natural durante el primer trimestre para compensar una insuficiencia lútea, tratamiento con levotiroxina cuando existe hipotiroidismo, control metabólico de la diabetes o la resistencia a la insulina, y optimización del peso corporal y los hábitos de vida. En cada caso, el objetivo es crear las condiciones hormonales óptimas para que el embarazo se implante y progrese con normalidad.
Apoyo emocional y psicológico
El impacto emocional de los abortos de repetición es profundo y no debe subestimarse. La ansiedad ante un nuevo embarazo, los sentimientos de culpa, el miedo a otra pérdida y el desgaste en la relación de pareja son reacciones absolutamente normales. En nuestra clínica, el acompañamiento psicológico forma parte integral del tratamiento, porque cuidar la salud emocional es tan importante como abordar las causas médicas. Si quieres conocer algunas herramientas que pueden ayudarte, te recomendamos leer nuestro artículo sobre cómo reducir el estrés durante el tratamiento.
¿Se puede tener un embarazo exitoso después de abortos de repetición?
Sí, rotundamente sí. Esta es la respuesta más importante de toda esta página, y queremos que quede muy clara. Los datos de la literatura científica y nuestra propia experiencia clínica así lo avalan:
Cuando se identifica y se trata la causa del aborto recurrente, la tasa de éxito —entendida como embarazo a término con recién nacido sano— supera el 70-80 %. En los casos idiopáticos, sin causa aparente, entre el 70 y el 75 % de las parejas logran el embarazo con seguimiento especializado y apoyo farmacológico. Incluso sin ningún tratamiento, más del 50 % de las mujeres con abortos de repetición acaban teniendo un embarazo exitoso en el siguiente intento.
Cada caso es diferente, y los porcentajes varían en función de la edad, el número de pérdidas previas y los factores implicados. Pero el mensaje de fondo es claro: la mayoría de las parejas que sufren abortos de repetición pueden llegar a ser padres. Lo esencial es ponerse en manos de un equipo especializado que aborde el problema de forma integral. Te invitamos a leer los testimonios de nuestras pacientes para conocer historias reales de superación.
Especialistas en aborto de repetición en Toledo
El HM Fertility Center de Toledo, integrado dentro del prestigioso grupo HM Hospitales, es un centro de referencia en el abordaje de casos complejos de fertilidad. Bajo la dirección de la Dra. Marta Sánchez-Dehesa, con más de 20 años de experiencia en reproducción asistida, nuestro equipo ofrece:
Estudio integral personalizado: abordamos cada caso desde una perspectiva global, analizando factores genéticos, inmunológicos, anatómicos, hormonales y masculinos de forma simultánea.
Laboratorio propio de última generación: contamos con tecnología punta como el Embryoscope (sistema de monitorización embrionaria continua), biopsia embrionaria con láser y análisis genético por secuenciación de nueva generación (NGS).
Equipo multidisciplinar: ginecólogos especialistas en reproducción, embriólogos, genetistas, andrólogos y psicólogos trabajan de forma coordinada para cada paciente.
Trato cercano y personalizado: sabemos que detrás de cada caso hay una historia personal, y por eso nos comprometemos a acompañarte en cada paso del proceso con la dedicación y la sensibilidad que mereces.
Si estás buscando respuestas y quieres dar el primer paso, te invitamos a solicitar tu primera consulta gratuita. También puedes llamarnos directamente al 615 939 241. Estaremos encantados de escucharte y diseñar contigo un plan de acción.
Preguntas frecuentes sobre el aborto de repetición
¿Cuántos abortos se consideran abortos de repetición?
Según las guías actuales de la SEF y la ESHRE, se habla de aborto de repetición a partir de dos pérdidas gestacionales consecutivas antes de la semana 20. Anteriormente, el criterio exigía tres abortos, pero la comunidad científica ha actualizado esta definición para permitir un diagnóstico y tratamiento más tempranos.
¿Cuáles son las causas más frecuentes del aborto de repetición?
Las principales causas son las alteraciones cromosómicas del embrión (aneuploidías), el síndrome antifosfolípido y las trombofilias, las anomalías anatómicas uterinas, los trastornos endocrinos y hormonales, la fragmentación del ADN espermático y la edad materna avanzada. En aproximadamente el 50 % de los casos no se identifica una causa concreta.
¿El aborto de repetición tiene tratamiento?
Sí. El tratamiento depende de la causa diagnosticada y puede incluir el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) para seleccionar embriones sanos, anticoagulantes para el síndrome antifosfolípido, histeroscopia para corregir anomalías uterinas y tratamiento hormonal. La tasa de éxito global supera el 70 %.
¿Qué pruebas me harán para estudiar los abortos de repetición?
El protocolo incluye cariotipo de ambos miembros de la pareja, perfil de trombofilias y anticuerpos antifosfolípidos, estudio hormonal completo, histeroscopia diagnóstica o ecografía 3D, seminograma con test de fragmentación de ADN espermático, biopsia endometrial y estudio inmunológico avanzado. Todo ello se coordina desde la primera visita para optimizar tiempos.
¿La edad influye en los abortos de repetición?
Sí, de forma significativa. A partir de los 35 años se produce un descenso en la calidad ovocitaria, y a partir de los 40 más del 60 % de los embriones presentan anomalías cromosómicas. Esto incrementa notablemente el riesgo de aborto. Si te encuentras en esta situación, te recomendamos consultar nuestra información sobre fertilidad después de los 40 años.
¿Puedo quedar embarazada después de varios abortos de repetición?
Sí. Los datos científicos son muy claros al respecto: entre el 70 y el 75 % de las mujeres con aborto de repetición idiopático logran un embarazo a término, y cuando la causa se identifica y se trata, las tasas de éxito superan el 70-80 %. Con el acompañamiento adecuado, la gran mayoría de las parejas que han sufrido abortos recurrentes consiguen cumplir su deseo de ser padres.
¿Cuándo debo acudir a un especialista en aborto de repetición?
Te recomendamos solicitar una consulta con un especialista tras dos abortos consecutivos, sin esperar al tercero. Las guías clínicas actuales avalan este criterio, y cuanto antes se inicie el estudio, antes se podrá encontrar una solución. Pide tu cita gratuita aquí o llámanos al 615 939 241.
¿El factor masculino puede causar abortos de repetición?
Sí. La fragmentación del ADN espermático es un factor cada vez más reconocido como causa de aborto recurrente, especialmente en varones mayores de 45 años. Un seminograma básico puede ser completamente normal y, sin embargo, existir un daño significativo en el material genético del espermatozoide que afecte al desarrollo del embrión. Por eso es fundamental incluir el estudio completo del varón en el protocolo diagnóstico.