¿Sabías que existe una hormona capaz de dar una idea bastante aproximada de cuánta «reserva» de óvulos queda en tus ovarios? Esa hormona es la hormona antimülleriana (AMH) y, hoy en día, se ha convertido en una herramienta fundamental para valorar la fertilidad femenina y planificar tratamientos de reproducción asistida.
En este artículo vamos a explicarte, con un lenguaje claro, qué es la AMH, cómo se mide, qué significan sus valores y en qué situaciones puede ser especialmente importante, por ejemplo, si estás pensando en retrasar la maternidad o en iniciar un tratamiento como la fecundación in vitro (FIV).
¿Qué es la hormona antimülleriana (AMH)?
La hormona antimülleriana (AMH) es una proteína que producen ciertas células del ovario llamadas células de la granulosa, situadas en los folículos ováricos (los «sacos» que contienen los óvulos).
Sus niveles en sangre guardan relación con la cantidad de folículos en desarrollo y, por tanto, nos dan una idea de la reserva ovárica, es decir, del número aproximado de óvulos que aún pueden llegar a madurar.
Una de las ventajas de la AMH es que:
- Se puede medir con un análisis de sangre sencillo.
- Sus valores son bastante estables a lo largo del ciclo menstrual, por lo que no suele ser necesario pincharse en un día concreto del ciclo.
En la consulta de reproducción asistida, la AMH no se interpreta nunca de forma aislada, sino junto con la edad, la ecografía transvaginal (recuento de folículos antrales), la historia clínica y otras pruebas complementarias incluidas en las pruebas iniciales de reproducción asistida.
¿Para qué sirve medir la AMH en fertilidad?
En la práctica, la AMH es útil para:
1. Valorar la reserva ovárica
Una AMH dentro de rangos adecuados para la edad sugiere que la reserva ovárica es razonable. Cuando los niveles son bajos, puede ser un signo de que la reserva está empezando a disminuir, algo especialmente relevante en mujeres que desean ser madres a partir de los 35–40 años. Este aspecto está directamente relacionado con la baja reserva ovárica.
2. Planificar tratamientos de reproducción asistida
En técnicas como la fecundación in vitro (FIV) o la FIV-ICSI, la AMH ayuda al equipo médico a ajustar la medicación de estimulación ovárica, reduciendo el riesgo de respuesta muy baja o de hiperestimulación ovárica, y aumentando las posibilidades de obtener un número adecuado de ovocitos.
3. Decidir si tiene sentido preservar la fertilidad
En mujeres jóvenes con AMH baja para su edad, puede ser recomendable valorar la preservación de la fertilidad mediante criopreservación de ovocitos. Esta opción resulta especialmente interesante en quienes aún no desean embarazo a corto plazo pero quieren conservar sus posibilidades de ser madre en el futuro.
Entre las opciones que pueden valorarse en estos casos se encuentran la preservación de la fertilidad, la planificación del momento más adecuado para el embarazo y los distintos programas de preservación de la fertilidad.
4. Estudiar determinadas situaciones clínicas
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP): las mujeres con SOP suelen presentar niveles de AMH más altos de lo habitual, lo que refleja un número elevado de folículos antrales.
- Insuficiencia ovárica prematura o fallo ovárico temprano: niveles muy bajos de AMH en mujeres menores de 40 años pueden ser una señal de alarma y motivo para actuar con rapidez.
Otros aspectos estrechamente relacionados con la AMH son la edad y fertilidad, las estrategias para mejorar la calidad de los óvulos y las particularidades de ser madre a partir de los 40 años.
Valores de AMH: rangos orientativos y su interpretación
Es importante recordar que cada laboratorio utiliza sus propios rangos de referencia y que la AMH siempre debe interpretarse de forma individualizada. Aun así, de manera general, algunos rangos orientativos (en ng/mL) podrían resumirse así:
| Nivel de AMH (ng/mL) | Orientación clínica general* |
| Muy alta (> 6) | Suele asociarse a un gran número de folículos. Puede aparecer en casos de SOP y aumentar el riesgo de hiperrespuesta a la estimulación. |
| Alta (3 – 6) | Buena reserva ovárica. |
| Normal (1 – 2,9) | Reserva ovárica considerada adecuada para muchas mujeres en edad reproductiva. |
| Normal-baja (0,7 – 0,9) | Indica una posible disminución inicial de la reserva. Conviene valorar opciones si no se planea embarazo a corto plazo. |
| Baja (0,3 – 0,6) | Reserva ovárica reducida. Probable baja respuesta a la estimulación. |
| Muy baja (< 0,3) | Reservas muy limitadas. Puede ser necesario valorar alternativas como la ovodonación. |
Importante: Estos rangos son solo orientativos. La interpretación de la AMH debe hacerla siempre un especialista en reproducción asistida, teniendo en cuenta tu edad, tu historial, la ecografía y los valores de tu laboratorio.
La interpretación de estos valores se integra siempre con el contexto de baja reserva ovárica y con las indicaciones del tratamiento de infertilidad después de los 40 años en Toledo.
AMH baja: qué implica y qué opciones existen
Una AMH baja no significa que el embarazo sea imposible, pero sí indica que la ventana de tiempo para lograrlo puede ser más limitada y que la respuesta a la estimulación ovárica podría ser menor.
En función de cada caso, el equipo médico puede recomendar:
- Avanzar cuanto antes hacia un tratamiento de reproducción asistida, si el deseo de embarazo es actual.
- Valorar la preservación de la fertilidad (congelación de óvulos) si aún no se desea embarazo pero se quiere mantener la posibilidad de ser madre en el futuro.
- En situaciones de reserva muy comprometida y edad avanzada, considerar alternativas como la ovodonación.
Puedes ampliar esta información en:
- Tratamiento de infertilidad después de los 40 años en Toledo
- Ovodonación y Donación de óvulos en Toledo
- “El proceso de la ovodonación: paso a paso hacia la maternidad”
AMH alta y síndrome de ovario poliquístico (SOP)
En mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), es frecuente encontrar niveles de AMH más elevados de lo habitual, ya que suele haber muchos folículos pequeños en los ovarios.
Esto no significa necesariamente que la fertilidad sea mayor, sino que la respuesta a los tratamientos de estimulación debe vigilarse cuidadosamente para evitar hiperrespuesta. En estos casos, la AMH ayuda a diseñar protocolos personalizados de FIV o inseminación artificial.
Si tu equipo médico sospecha SOP, puede recomendarte pruebas específicas y tratamientos adaptados. También influyen aspectos como la ovulación y los distintos factores que afectan a la fertilidad.
Limitaciones de la AMH: lo que no te dice esta prueba
Aunque la AMH es una herramienta muy útil, es importante conocer sus límites:
- No mide la calidad de los óvulos, solo ofrece información aproximada sobre la cantidad.
- No permite predecir con certeza si se logrará un embarazo natural o con tratamiento.
- Distintos laboratorios pueden emplear métodos de análisis diferentes, por lo que los resultados pueden variar ligeramente.
- Factores como la edad, el índice de masa corporal o ciertos hábitos (como el tabaquismo) influyen también en la fertilidad y en la interpretación global del caso.
Por todo ello, la AMH es una pieza más del puzle, pero no puede sustituir a una evaluación completa y personalizada. Por eso, la AMH es solo una parte de la evaluación global, que debe tener en cuenta la edad y fertilidad y las distintas pruebas iniciales en reproducción asistida.
¿Cuándo conviene consultar con una unidad de reproducción asistida?
Puede ser recomendable solicitar una valoración en una unidad especializada en reproducción asistida cuando:
- Llevas más de 12 meses intentando embarazo (o más de 6 meses si tienes 35 años o más).
- Has recibido unos valores de AMH que te preocupan y no sabes cómo interpretarlos.
- Tienes antecedentes familiares de menopausia precoz o enfermedades que puedan afectar a la reserva ovárica.
- Estás valorando retrasar la maternidad y quieres conocer el estado de tu reserva para decidir si conviene preservar ovocitos.
En nuestra unidad de reproducción asistida en Toledo, el estudio inicial incluye una valoración detallada de tu caso, con las pruebas necesarias para diseñar el plan que mejor se adapte a tu situación. Puedes obtener más información en la página de Primera visita o contactar con nosotros desde la sección de Contacto.
Conclusión
La hormona antimülleriana (AMH) se ha convertido en una herramienta fundamental para conocer la reserva ovárica y orientar las decisiones en reproducción asistida. Sus niveles ayudan a estimar cómo pueden responder los ovarios a un tratamiento, valorar si tiene sentido preservar la fertilidad y anticipar posibles dificultades.
Sin embargo, la AMH no lo es todo: no mide la calidad de los óvulos ni garantiza por sí sola el éxito o el fracaso de un embarazo. Por eso, siempre debe interpretarse en el contexto de una valoración médica completa, que incluya edad, ecografía, historia clínica y otros estudios.
Si has recibido tus valores de AMH y te generan dudas o incertidumbre, el equipo médico de nuestra unidad de reproducción asistida en Toledo puede ayudarte a interpretarlos y proponerte el mejor camino en función de tu situación y tus deseos de maternidad.
Contenido elaborado y revisado por el equipo médico de la Unidad de Reproducción Asistida de Toledo. La información ofrecida tiene carácter divulgativo y no sustituye la consulta personalizada con un especialista.

